Aún no entiendo cómo tu pudiste quedarte, con el corazón roto y sin derramar ni una lágrima frente a mi... Nunca antes había admirado tanto tu fuerza.
Camine, rode, corrí y de repente ya estoy a muchos kilómetros de ti, quien diría que sería tan buena en escapar, quien diría que llegaría frente al mar.
La verdad es que no tengo claro que haga acá, que busco acá o si esto sirva de algo (y no me refiero solo al mar) pero al menos puedo volver a respirar; nunca antes había valorado tanto esa función vital.
Viña me recibe como tantas otras veces, con su oleaje, con su paz y por sobre todo, con su mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario