01 diciembre, 2025

Viña del mar

Me fui corriendo como suelo hacerlo cuando algo duele, sin más que un abrazo que no quería que acabará pero que cada segundo que pasaba se enterraba más y más como una daga. Me fui y solo mire atrás una vez, cuando yo estuve lo suficientemente lejos, cuando sabía que no volvería a cruzar tus ojos. Luego de eso solo seguí, camine, no lo pensé, solo quería que el dolor se fuera... Y así fue. 
Aún no entiendo cómo tu pudiste quedarte, con el corazón roto y sin derramar ni una lágrima frente a mi... Nunca antes había admirado tanto tu fuerza.

Camine, rode, corrí y de repente ya estoy a muchos kilómetros de ti, quien diría que sería tan buena en escapar, quien diría que llegaría frente al mar. 
La verdad es que no tengo claro que haga acá, que busco acá o si esto sirva de algo (y no me refiero solo al mar) pero al menos puedo volver a respirar; nunca antes había valorado tanto esa función vital.

Viña me recibe como tantas otras veces, con su oleaje, con su paz y por sobre todo, con su mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario