Supongo que no verás mi uñas arregladas, mi cabello bonito ni podrás sentir mi piel suave... Creo que ahora tengo dos auto-regalos... Está bien, me gustan, aunque se que a ti te gustarían mucho más.
Cuando te alejas efectivamente el dolor desaparece poco a poco, cada día te pienso un poquito menos, cada hora es más ocupada que la anterior, y de repente apareces... Y duele, otra vez dueles.
Quiero que dejes de dolerme.
Supongo que está vez me toca a mi llorarte a ti. Está bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario