Hoy no importa nada, solo quiero bailar y beber hasta no recordar mi nombre ¿por qué? porque quiero sentirme un poco más cerca de como te sentiste alguna vez, porque amo la música, porque amo el alcohol o porque simplemente me apetece bailar y beber hasta no recordarme a mí misma.
La noche es tan hermosa, sin caos, sin sol, sin luz, solo mentes brillando, cuerpos bailando y mi alma disfrutando. Hay tanto que amo de la noche; la oscuridad, esa que te permite ser quien tú quieras, esa que te deja hacer lo que quieras sin pensar en la gente juzgándote por sentirte pleno haciendo cosas que te dan placer, bailar, comer chocolate, hacer el amor... otra cosa que amo de la noche es lo solitaria que es, el silencio que se provoca y esas ganas enormes de romperlo solo por un segundo para poder apreciarlo nuevamente.
Una ambulancia... a esta hora solo puedo pensar en un choque de viernes por la noche...
Suena un teléfono diciendo que debemos ir a por alguien que no aprecia lo suficiente la vida humana como para entender que no conviene manejar un vehículo y beber alcohol, pero mi necesidad de ayudar es más grande que la misma necesidad de juzgar. La velocidad es impresionante, pero cuando sabes que su vida depende de los segundos que demores tú, se vuelve alucinante.
Todo converge en esta noche, en mis deseos de vivir la noche, en mis ganas de vivir en sus vidas, de vivir ese momento de su vida que, creo, me dejara una lección, que puede o no ser aprendida por quien lo vivió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario