No estoy segura si alguna vez unos ojos me habían dicho tanto, tanto fuego e incertidumbre a la vez, tantas ganas de todo y nada, tanto no saber reflejado en una simple mirada.
Hay tanto y a la vez tan poco, como un vacío con inicio y fin, pero sin un centro, sin una finalidad, como solo dejar que te lleve la corriente, como ser una nube en medio de estas tardes de lluvias y soles escondidos, dejando que el viento te lleve por el camino que le parece mas conveniente, o simplemente por el camino que él tomara por que es otro más que solo sigue sin pensarlo demasiado... como tu y yo.
Esa sensación extraña de no saber si extrañarle o no, esa sensación de sentir que falta algo pero que no le necesito, es como si simplemente todo fuera mejor cuando está, pero lo que no significa que las cosas sean malas cuando no lo hace. Su presencia hace que las cosas mejoren, pero su ausencia no significa que éstas empeoren... Si, muchos ejemplos simplemente para explicar que no le necesito (de esa manera) pero que si le quiero (pero no de esa manera).
Tanta tranquilidad es extraña...
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