De vuelta a la realidad en que simplemente no sirve nada, de vuelta a dejar que las ruedas, el viento y el tiempo solo circulen como si fuera la vida misma. De vuelta a las vidas pasadas, las noches de conversaciones con la luna y un vació que nadie más llena.
En este pequeño paso por la aventura de vivir sin sentimientos me di cuenta que cada segundo de vida perdido esta vivido, que no todos pueden jugar como si de un simple juego de cartas se tratase y que al igual que en el poker siempre habrá quien quiera hacer trampas y siempre quien crea que ese juego es la vida misma. Yo estoy ahí en medio de todos ellos, solo jugando a que nada es importante por que realmente no lo es; a que la soledad esta bien por un par de días aunque estos parezcan eternos y cada segundo mas decepcionantes. Aquí todos jugamos... tu a que no existo y yo a que nada de esta realidad es real, a que solo vuelo y que no tengo heridas que sanar, que no me fatigaré, que podre llegar hasta ti sin lesiones, que no caeré en mitad de ese océano de infinitas posibilidades, no muy posibles, que nos rodea.
Juego como si jugar fuera la única opción, en un mundo en que solo pueden jugar quienes estén dispuestos a dejar su corazón en ello, un mundo en que creo que puedo ser mas inteligente y no perder nada, pero que inevitablemente y sin siquiera hacer ruido, me esta quitando las ganas de amar...
... y creando la necesidad de ser amada.
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