Llego ese momento en el que no existen puntos de comparación, en el que
estamos solo existiendo...
Nuestras manos sin dirección definida van al mismo ritmo que marcan nuestras
bocas jugando en un baile infinito en el que no hay tiempo, no hay espacio, no
hay prisas ni tranquilidad, esas bocas que segundos antes no podían dejar de
pregonar un amor más grande de lo deseado, pero completamente aceptado.
Nuestros cuerpos moviéndose a un ritmo que nadie puede imaginar, ese que
creamos de esto que llamamos amor, que nadie que no lo esté experimentando
puede reproducirlo. Es una sincronización perfecta de bocas, manos y corazones,
una sincronización que solo tú y yo podríamos entender y que incluso nuestras
mentes no se atreven a romper... Y así cada segundo, cada minuto, cada hora
pasando como si de un juego se tratara, como si nunca nos fueran a despertar de
ese sueño.
Y desperté, y me dolió... hasta el próximo sueño.
Hasta que un día el sueño- o pesadilla- será no tenerte despertándome
con esos besos, realmente espero que algún día mi sueño sea mi única realidad y
esta realidad no sea más que un mal sueño, en el que la distancia no existe porque
la acortamos tanto que ya parecemos una... realmente te espero, como nunca
espere que fuéramos tu y yo, todo eso te espero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario