Lloré, lloré como hace meses no lo hacía, con tanto dolor que a mí misma me sorprendió.
De repente me vi sin poder dormir, cerrando los ojos y viendo imágenes que
me había imaginado de ese horrible relato que ella me conto.
Unos minutos después de llorar eso que no lloraba hace tanto, me di cuenta
de que no solo lloraba por lo que me había contado que había pasado, también
lloraba por lo que estaba pasando, por lo que te había pasado y por lo que
pasará una y mil veces más; lloraba porque me estaba quedando sin esperanzas, porque
de un momento a otro me vi pensando que ya no había nada ni nadie bueno, que
solo había maldad por todas partes. Sabes que mi forma de aprender es entender,
pero no ceo que pueda entender nunca algo así ¿quién es esa gente para destruir
vidas?... aunque... creo que si lo entiendo, en lo más íntimo de mi cabeza, en
esa parte perversa, esa que no dejo salir más de unos segundos justo antes de
dormir.
De repente me vi llorando, por ti, por mí, por ella, por todas las mujeres
de este planeta, por toda la vida y por el odio que podemos llegar a sentir por
la misma vida; llorando por llorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario