29 enero, 2017

S.T. 13

Lloré, lloré como hace meses no lo hacía, con tanto dolor que a mí misma me sorprendió.

De repente me vi sin poder dormir, cerrando los ojos y viendo imágenes que me había imaginado de ese horrible relato que ella me conto.

Unos minutos después de llorar eso que no lloraba hace tanto, me di cuenta de que no solo lloraba por lo que me había contado que había pasado, también lloraba por lo que estaba pasando, por lo que te había pasado y por lo que pasará una y mil veces más; lloraba porque me estaba quedando sin esperanzas, porque de un momento a otro me vi pensando que ya no había nada ni nadie bueno, que solo había maldad por todas partes. Sabes que mi forma de aprender es entender, pero no ceo que pueda entender nunca algo así ¿quién es esa gente para destruir vidas?... aunque... creo que si lo entiendo, en lo más íntimo de mi cabeza, en esa parte perversa, esa que no dejo salir más de unos segundos justo antes de dormir.

De repente me vi llorando, por ti, por mí, por ella, por todas las mujeres de este planeta, por toda la vida y por el odio que podemos llegar a sentir por la misma vida; llorando por llorar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario