22 agosto, 2013

Que difícil es poner un título a las cosas.

Había una vez un niño, uno que se paresia mucho a winni de poo, y bueno ya saben como somos las personas para poner apodos, cualquier cosa sirve para no llamarte por tu nombre; en fin, aquel niño era (es) muy mateo, yo? nunca lo pesque, realmente casi no lo conocía, si, llevaba años en el curso de al lado y resien después de mas o menos 12 años aquí estamos...

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Es curioso como cada día me doy mas cuesta de lo sabia que era cuando tenia 12 años, incluso a esa edad ya sabia ciertas cosas que después olvide y que ahora después de algunos dolores vuelvo a recordar. Por ejemplo un día me dije a mi misma que no me haría expectativas sobre nada y ahí nació la frase:
"Si no quieres decepcionarte evita expectativas hacerte"
Y cuando digo que tenia 12 años no exagero, antes era muy observadora y por eso podía sacar enseñanzas de problemas ni siquiera eran míos, cosas que yo nunca había vivido, hasta que, claro, ataco la tan ansiada y desesperante adolescencia y fue cuando olvide todas mi promesas de no cometer esos error que las personas tan tontamente cometían. Justo a esa edad me di cuenta de que:
"Nunca debía decir nunca"
Me criaron diciendo "nunca" a tantas cosas que cuando tuve que comenzar a enfrentarme a todas ellas no puede decir nada, solo dejarme llevar por la corriente; cuando dije, pensé e hice esas cosas que dije "nunca haría" me arrepentí de siempre haberme negado si quiera a la idea de que todos los "nuncas" podrían pasarme. 

Claro, ahora se ve todo mas claro
el tiempo paso, crecí
aún falta mucho, y mucho mas que eso
aún falta la muerte, aún falta mas vida
aunque quizá ...
TODO PUEDE PASAR. 

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