Cómo con un rayo mi mente se iluminó, de repente llegaron a mi todas esas palabras que nunca fuiste capaz de decir pero que con hechos demostraste por años, de repente todo cobró sentido y nuestra amistad de convirtió en mucho más que eso. Comprendi todo eso que tú cuerpo gritó cuando estaba junto al mío, pero que mi cabeza no supo interpretar... Ahora todo tiene tanto sentido, ahora tus caricias se sienten como amor, aunque me las hayas dado hace años, ahora entendí que nunca fui una más, siempre fui ESA y nunca supe verlo, por qué tú para mí eras eso que siempre estaría, eso que claramente no valore y que hoy solo me queda extrañar... La típica historia no?
Siempre ame tu cercanía, tus caricias, tus masajes, tus abrazos... Y resulta de que no, que tu no se los das a todo el mundo, resulta que te cuesta darlos... Pero yo nunca lo ví, te prometo que no... Otra vez lo siento. Parece que en esta vida estoy destinada a disculparme contigo... Hacer las cosas bien nunca es una opción... excepto está vez, dejando esto como otro borrador mi pequeña.